RECORDANDO A NORBERTO BOBBIO

jueves 2 de julio de 2009

Hoy he vuelto a releer en el avión de Vigo a Madrid el libro de Norberto Bobbio: Derecha e izquierda.

En este libro el autor reflexiona sobre la validez de los conceptos izquierda y derecha, señalando que la esencia de tal distinción es la posición que se tiene ante la idea de igualdad. Los que se sitúan en la izquierda dan más importancia a lo que nos convierte en iguales, a las formas de disminuir los factores de desigualdad.

Así, una política igualitaria se caracteriza por el desarrollo de políticas para remover los obstáculos que convierten a los hombres y a las mujeres en menos iguales.

Se trata de respetar la diferencia pero trabajando sin descanso para superar la discriminación según la cual la humanidad ha estado dividida en superiores e inferiores, en dominadores y dominados, en amos y esclavos, en ricos y pobres, en lo masculino y lo femenino…

Coincido plenamente en que la igualdad es un concepto fundamental que nos diferencia de la derecha. Los conservadores han intentado hacerse con el concepto de igualdad y lo han utilizado, solo verbalmente, como uno de sus valores pero, ciertamente, han sido palabras.

No han sido ellos los que han universalizado la sanidad o la educación o los que han puesto en marcha políticas para acercar a los más desiguales: aumento de pensiones, del salario mínimo interprofesional, becas, centros educativos de todos los niveles en todos los territorios, ciudades, villas, aldeas…

No han sido ellos los que han aprobado políticas de discriminación positiva para que las mujeres nos acercáramos cada vez más a la igualdad plena entre sexos. No han sido ellos los que han aprobado una Ley de Dependencia que permita que las personas con discapacidades, lo que las hace más desiguales, puedan tener una vida digna.

No han sido ellos los que han impulsado los derechos de todas las personas a vivir con normalidad su sexualidad. No han sido ellos los que han invertido más en las zonas más desfavorecidas.

No han sido ellos los que han creado ayudas, subsidios, derechos para las personas que pierden sus empleos. No han sido ellos los que han puesto en marcha las políticas progresivas de impuestos: que paguen más los que tienen más capacidad contributiva para redistribuir la riqueza.

No han sido ellos los que han creído en la necesidad de hacer una política internacional para el desarrollo de los países pobres. No han sido ellos los que, en definitiva, han impulsado la igualdad como el valor más relevante.

Por eso hay que estar muy atentos a que no se hagan dueños de las palabras. No basta con decir que se defiende la igualdad.


Hay que tomar medidas que hagan que avancemos hacia una mayor igualdad. Hay que tomar medidas que permitan que se rompan los muros que separan a los que más tienen de los que menos tienen, a los que tienen mayor acceso al conocimiento de los que no lo tienen o lo poseen en menor medida. Hay que tomar medidas que pongan freno a la discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Eso es lo que ha hecho la izquierda en España con políticas globales que han permitido que hoy seamos más iguales, menos desiguales, que hayamos avanzado para poner freno a las discriminaciones como nunca en la historia de nuestro país.

A los hechos me remito. Hoy, nuestro país puede hacer un balance muy positivo de su evolución en términos de igualdad. Supongo que nadie se atreverá a negarlo. Han sido las políticas puestas en marcha por el PSOE las que lo han permitido.

Eso es lo que no ha hecho la derecha en España que todo lo fía al albur del mercado y a las posibilidades individuales. ¿Quién conoce alguna medida tomada por el Gobierno del PP, en el Estado o en las CC.AA que gobiernan, que haya sido un paso hacia delante para luchar contra la desigualdad?

Pues eso. Hay una diferencia clara entre izquierda y derecha que está avalada por la realidad: el desarrollo en la práctica del concepto de igualdad.

Releer a Norberto Bobbio me ha sentado bien. Me ratifica, si cabe más, en sentirme encantada de ser de izquierdas.

QUE TODOS ARRIMEN EL HOMBRO

martes 30 de junio de 2009

Nadie duda de que los ayuntamientos democráticos, que cumplen ahora 30 años, han sido una administración del Estado básica para favorecer la modernización en nuestro país, para dotar de servicios y dotaciones de calidad a las ciudades y pueblos, y para mejorar la vida de los ciudadanos.

Lo han hecho, incluso, en ámbitos en los que carecen de competencias, pero sabiendo que sólo se camina hacia la prosperidad cuando se tiene el arrojo de apostar por los cambios, con optimismo, y con la seguridad de que sólo con ideas, proyectos y creatividad se pueden superar las dificultades.

Hoy, ante una situación económica compleja estamos obligados a dar respuestas rápidas, rigurosas, con capacidad de diseñar el futuro y teniendo en el centro de las decisiones a las personas. Este es un papel que han de asumir todas las administraciones del Estado.

Por eso felicitamos que el Gobierno de España haya tenido la inteligencia de involucrar a los ayuntamientos en el objetivo de impulsar la actividad económica y el empleo.

El Fondo de Inversión Local dotado con 8000 millones ha sido una extraordinaria idea y hoy ya sabemos que, también, un éxito. Es así como se trabaja para superar la crisis.

El PP, con el señor Rajoy a la cabeza, no apoyaron este fondo, al igual que tampoco lo han hecho con otras muchas medidas.

Eso sí, la misma derecha que aquí se opuso, desde sus puestos de regidores en los ayuntamientos, se muestran encantados y ninguno ha renunciado a participar de este fondo.



Es la doble moral que usan los conservadores españoles: Por un lado, actúan como profetas del desastre, descalifican y muestran una total ausencia de propuestas o planes y, por otra, se suman a las inversiones y financiación que el Estado pone a disposición de CC.AA. y Ayuntamientos.

Por el contrario, el Presidente del Gobierno ha planteado, en el Debate del Estado la Nación, un importante número de iniciativas que persiguen avanzar hacia un nuevo modelo de crecimiento. Entre estas iniciativas se incluye un Fondo de 5000 millones que gestionaran las entidades locales.

Una vez más soluciones frente a alarmismo. Eso es lo que demandan los españoles: soluciones y no algaradas.

Nosotros, los socialistas, siempre hemos tenido una clara vocación municipalista. Confiamos en que desde la proximidad se tiene una enorme capacidad para favorecer el desarrollo y, por ello, no tenemos ninguna duda de que deben tener una participación activa en ese cambio de patrón económico que España necesita y que el Gobierno de España ha trazado.

Es una propuesta muy positiva que sitúa en el centro de la política a los ayuntamientos. El PP lo sabe y, por eso, intentan atacar a estos fondos de inversión local. Se equivocan. Las ciudadanas y los ciudadanas de todos los rincones de nuestro país ven cada día como se están transformando sus ciudades gracias a estas inversiones del Gobierno, como se genera empleo y como se evita que se destruya.

El Presidente del Gobierno ha acertado con estas medidas. Es más, un amigo alcalde me ha dicho que El Presidente Zapatero se ha convertido en el mejor alcalde de nuestro país. Es cierto. Le guste o no a la derecha. Los alcaldes populares lo saben.

¿SOLOS?

lunes 29 de junio de 2009

En los últimos días hemos venido escuchando que el Gobierno está sólo, que nos enfrentamos a una situación de soledad parlamentaria. Creo que está afirmación, no por repetida, es cierta.

En esta legislatura se han debatido en el Congreso de los Diputados un total de 800 iniciativas y se han perdido sólo 11. ¿Se puede afirmar con estas cifras que el Gobierno se mueve en la soledad? Yo diría que no. Más bien, lo contrario. No, exclusivamente, por lo tercas que son las cifras y lo evidente que son los resultados, sino, y sobre todo, por el contenido de las iniciativas que se han perdido.

Por centrarme sólo en una de ellas me referiré a la Proposición No de Ley que pedía que desaparecieran los Ministerios de Vivienda, Cultura e Igualdad. ¿Alguien cree que perder iniciativas de este tipo pone en evidencia que el Gobierno está aislado? Pues, la verdad, no. Es más, creemos que hay peticiones que retratan a los que las proponen y las votan y también a quien las pierde, dejando en mejor lugar a quien se opone.

Lo cierto es que el Grupo Parlamentario Socialista del Congreso y del Senado hemos logrado sacar adelante la mayoría aplastante de las iniciativas que se han debatido y se ha hecho a través del diálogo y el acuerdo con distintos grupos políticos.

Nadie niega que la situación sea compleja y que se hayan de hacer esfuerzos para llegar a acuerdos pero eso, lejos de ser negativo, es una prueba evidente de que vivimos en una democracia madura donde trabajar para acercar posiciones forma parte de la normalidad.

¿Por qué, entonces, ese afán por demostrar que el Gobierno vive en la inestabilidad si no se corresponde con la realidad? ¿Por qué no se pone en valor todo lo contrario? ¿Por qué no se ha resaltado que hemos sido capaces de aprobar en el Congreso de los Diputados el techo de gasto? Yo tengo mi respuesta pero creo que es más pedagógico que cada uno se la dé a sí mismo.

Junto a esta afirmación se dan otras que se repiten hasta la saciedad: que el Gobierno negó la crisis y que cuando la reconoció se dedicó a poner encima de la mesa una y otra medida deslavazadas. Tampoco se corresponden con la realidad.

Nadie podía a principios de 2009 aventurar la profunda crisis internacional que íbamos a padecer a nivel planetario. Miente, y todos los sabemos, quien dice que ya lo venía advirtiendo. No es verdad.

La profunda crisis internacional que padecemos nos pilló a todos a contrapie: a los gurús de la economía, a los organismos internacionales, a todos los grupos políticos, a todos los países…. Y cuando la tuvimos encima el Gobierno se puso manos a la obra, proponiendo medidas de apoyo al sistema financiero, a las empresas y a las familias y planteando en todos los foros internacionales ideas e iniciativas que pudieran avanzar en dar una respuesta global a las consecuencias que se estaban generando y reflexionando sobre un nuevo modelo de futuro que evite que puedan repetirse los mismos errores.

No es cierto que las medidas que se han puesto en marcha sean improvisadas o no tengan un criterio global. Todo lo contrario. Las primeras medidas que se pusieron en marcha tenían como objetivo que el sistema financiero no se derrumbara, porque con él se derrumbaría el conjunto de la economía y lo pagarían los de siempre: los que no la han creado. También se decidió apoyar a las empresas con multitud de medidas fiscales y de crédito y, por supuesto, a las familias, a los trabajadores y a los desempleados, no dejándolos abandonados a su suerte.

Conscientes de que el problema más grave a que nos enfrentamos es la pérdida de empleo se acordaron medidas que intentaran paliar su destrucción a través de la inversión pública: el fondo local o la contratación de grandes obras son un ejemplo claro.

Y, ahora, lo más complejo, pero fundamental: diseñar un nuevo modelo económico. En ello está el Gobierno.

Se puede estar en contra de las decisiones tomadas, se pueden plantear alternativas, se puede expresar el desacuerdo con las medidas, pero lo que no se puede hacer son afirmaciones gratuitas que no se corresponden con lo que ha pasado.

Por cierto, estoy impaciente esperando conocer que plantean los que dicen todas están cosas: cuales son las propuestas que defienden. Es bien cierto que es más fácil moverse en la generalidad, situarse en la crítica y en la ambigüedad que buscar soluciones, pero desde luego, ni es más ético ni aporta nada para salir de la crisis e intentar volver a una senda de crecimiento. Ellos y ellas, los que se mueven en ese modelo de hablar mucho y hacer poco sabrán para que sirve. Yo creo que para nada.

apostar por la igualdad

jueves 18 de junio de 2009


Antes de ayer se aprobó en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley en la que se solicitaba la desaparición de los Ministerios de Cultura, Vivienda e Igualdad.

Me parece muy poco serio que se planteen este tipo de iniciativas. No hay razones rigurosas para plantear la desaparición de ninguna de ellos, pero hoy me quiero centrar en el Ministerio de Igualdad.

Quiero recordarles a todos los que han votado favorablemente su desaparición que las mujeres llevamos mucho tiempo, demasiado tiempo reclamando ser partícipes activas en el mundo y a todos los niveles: político, social, económico, cultural, laboral, social…

Durante demasiado tiempo estuvimos recluidas en el mundo de lo privado y fue por la labor, muchas veces desconocida, de miles de mujeres, que comenzamos a hacernos visibles.

Fue el PSOE el que apostó por convertir las reclamaciones de las mujeres en iniciativas que pudiesen potenciar que la discriminación que hemos padecido secularmente iniciará un camino hacia la igualdad.

Un camino que se inició con el apoyo a las políticas de cuotas y que ha tenido su máximo exponente en la aprobación de la Ley de Igualdad.

El Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, apostó claramente y sin reservas por nosotras, por las mujeres, con un número importantísimo de medidas que permiten que sigamos transitando hacia la igualdad real y plena, que es un derecho irrenunciable para una sociedad que quiera ser moderna, plenamente democrática, justa y equitativa.

Fue el Presidente del Gobierno el que nombró un Gobierno paritario. Fue el Presidente del Gobierno el que decidió que hubiese un Ministerio de Igualdad que permite que las políticas de género, que son imprescindibles en una sociedad en la que aún hay muchas trabas sexistas que superar, se pusiese en funcionamiento.

Este Ministerio es de una enorme relevancia, por más que algunos pretendan hacerlo desaparecer, ya que tiene como finalidad que en todas las decisiones que se tomen se tenga en cuenta la perspectiva de género y porque su existencia hace que las justas demandas de las mujeres sean tratadas al más alto nivel: desde la existencia de un ministerio pensado para avanzar en la igualdad.

¿Cómo es posible que se pretenda hacerlo desaparecer? Las mujeres necesitamos que se sigan impulsando políticas que nos permitan acceder en igualdad de condiciones a la política, a la educación, al trabajo, a los órganos de dirección públicos y privados, a la cultura, al ocio. Necesitamos políticas que luchen contra la discriminación en los salarios, en la promoción en las empresas y en las administraciones, en la lucha contra el uso estereotipado de nuestra imagen, contra el maltrato, en la defensa de nuestros derechos civiles.

¿Alguien cree que todo esto se puede hacer si no hay una apuesta seria porque la política de igualdad sea de primer orden? ¿Alguien duda de que tener un Ministerio que se encarga en exclusiva de nuestros derechos como mujeres no sea una apuesta de primer orden? ¿Alguien cree que las políticas de género no tienen entidad suficiente para ser defendidas de un Ministerio exclusivo?

¿En qué mundo viven los que creen que el Ministerio de Igualdad es una carga para el Estado? ¿Es qué creen que nosotras, las mujeres, somos una carga para el erario público? ¿Es qué aún no se han dado cuenta de que sigue habiendo graves situaciones de discriminación que precisan de la actuación política al más alto nivel?

De verdad, no entiendo que en el siglo XXI haya una sola persona que no sea consciente del importante significado que tiene que exista un Ministerio que se ocupe de los problemas, graves problemas, que aún padecemos las mujeres, la mitad de la población. Repito: la mitad de la población. ¿No merece la mitad de la población un Ministerio que se encargue de dar respuesta a sus demandas?

Siento tener que decirlo pero los que no lo entienden no apuestan, realmente, por la igualdad. Los socialistas sí lo hacemos y no vamos a renunciar a seguir avanzando hacia la igualdad total. Es una cuestión de derechos. Es nuestra cuestión.

LÍMITES QUE NO SE HAN DE TRASPASAR

miércoles 17 de junio de 2009

El Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Antonio Pedreira, ha elevado el denominado “caso Gurtel” al Supremo, al ver indicios de delito contra el Senador y actual tesorero nacional del PP, Luis Bárcenas.

El juez ha enviado una exposición razonada tras recibir un informe de la Fiscalía Anticorrupción que pedía elevar este caso al Supremo tras detectarse indicios de delitos contra la Hacienda Pública y cohecho.

Ahora, los demócratas esperamos que el Sr. Rajoy y la Sra. Cospedal exijan responsabilidades a su Vicesecretario General de Comunicación y diputado, el Sr. González Pons. Ellos que son tan amigos de pedir dimisiones deberían solicitársela.

Este cargo público popular no dudo en hacer unas declaraciones inadmisibles en las que relacionaba la petición de la Fiscalía con los resultados electorales del PSOE. Se atrevió a decir que su actuación era causada por el mal perder del Gobierno.

Es inexplicable que un representante político pueda poner en cuestión, así a la ligera, la actuación de un poder del Estado con el único fin de ocultar la corrupción que se está investigando dentro de las filas populares.

El Sr. Pons no tuvo pudor en cuestionar al Estado de Derecho para intentar, de este modo, salvaguardar al tesorero del PP.

Me pregunto que como es posible que una persona que forma parte del legislativo del Estado pueda hacer unas afirmaciones tan groseras, fuera de todo lo admisible y que muestra a las claras la catadura democrática de quien las pronuncia.

Jueces y fiscales están obligados a perseguir los delitos y nadie puede quedar inmune de ser investigado si hay indicios e informes que lo avalen.

Todos los ciudadanos estamos obligados a respetar y defender las funciones que tienen atribuidas en la Constitución Española los distintos poderes del Estado, pero sí se es un cargo público, la obligación es mucho mayor.

El Sr. Pons ha traspasado todos los límites y, con la incontinencia verbal que lo caracteriza, deja en muy mal lugar a la derecha política española que muestra síntomas muy preocupantes de no ser demócratas.

El Presidente del PP, el Sr. Rajoy, tiene la obligación inexcusable de cuestionar las palabras de su vicesecretario de comunicación porque atentan gravemente contra la democracia. Si no lo hace será cómplice y, entonces, podremos pensar que no cree en los principios democráticos y que en el PP todo vale si se trata lavar la cara de la corrupción que los asola.

La hipocresía del PP

martes 2 de junio de 2009



Hoy en las páginas de Galicia del País aparece una información con imágenes gráficas en la que se ve como el Sr. Baltar, Presidente del PP en la provincia de Ourense usa al chofer de la Diputación para llevar a sus nietos al colegio.

En la noticia se señala que José Luis Baltar utiliza prácticamente a diario y en horario laboral al chofer de la institución provincial para tareas domésticas.

Además de realizar estas tareas se recoge en la noticia que el funcionario conduce en campaña electoral el Audi oficial del Presidente de la Diputación para llevar a este a los mítines.

Sin entrar en el fondo de la cuestión lo que sí hay que dejar claro y contundente es que el PP tiene dos varas medir. Por un lado critican al Presidente del Gobierno por usar un avión oficial para trasladarse a los mítines y , por otro, está demostrado que ellos lo hacían en su época de gobierno y que, ahora, también usan los coches oficiales no sólo para asistir a mítines sino, también, para tareas de carácter meramente personal y domésticas.

En un comunicado elaborado por la Diputación de Ourense se explica que se hace siguiendo las normas de seguridad.

El Sr. Baltar puede aducir motivos de seguridad y el Presidente del Gobierno de España, ¿no? Resultan patéticas las posiciones que mantiene el PP, su doble moral, su carencia absoluta de congruencia y el barro que están metiendo en la campaña electoral para las elecciones europeas con el único objetivo de buscar votos en la descalificación de la política.

El Sr. Rajoy está obligado a dar explicaciones en los mítines en estos cuatro días que quedan de campaña: debe dejar de hablar del Falcón y pasar a denunciar el uso que el Sr. Baltar hace del Audi oficial de la Diputación de Ourense y del chofer. Si no lo hace estará inhabilitado para decir absolutamente nada sobre el uso de los medios de transporte oficiales y mostrará, una vez más, la hipocresía y el engaño que está caracterizando al PP en esta campaña electoral.

Esta forma incalificable de actuar del PP no es nueva. Ya lo hicieron en la campaña electoral autonómica de Galicia con denuncias sobre el Audi del anterior Presidente, sobre compras de sillas que no existían y demás denuncias que buscaban generar desilusión en el electorado y crear falsas percepciones sobre el comportamiento de los socialistas. Supongo que en este mismo momento el Presidente de la Xunta de Galicia, el Sr. Feijoo estará pidiéndole la dimisión al Sr. Baltar.

No tengo dudas, tampoco, de que el Sr. Rajoy, habrá levantado esta misma mañana el teléfono y habrá demandado que se tomen medidas serias y contundentes con el Presidente de la Diputación de Ourense.

En todo caso, lo que de verdad me preocupa es que con este echar aceite para ver si alguien resbala, el PP logré que la ciudadanía se aleje de la política, se genere desconfianza y se ponga en cuestión una actividad que es el único arma que tienen los trabajadores para hacer valer sus derechos.

No vale todo, aunque al Sr. Rajoy le hayan convencido sus colaboradores que sí, que para ganar unas elecciones se puede ser hipócrita, se puede falsear la verdad y que enturbiar la vida política puede dar buenos resultados.

Triste, muy triste. Cuando no se tienen ideas, ni proyectos, ni planes para el futuro, ni propuestas, el lema del PP es: Como no tenemos soluciones PP, abramos el lodazal de la insidia. Triste, muy triste.

HABLEMOS DE DERECHOS

miércoles 27 de mayo de 2009

En los últimos tiempos están corriendo ríos de tinta y de declaraciones sobre la interrupción voluntaria del embarazo

Quiero comenzar este artículo en mi blog dejando claro que soy una firme defensora de la nueva regulación que se plantea.

Señalar, además, que esta iniciativa parte del cumplimiento del programa electoral del PSOE, del compromiso de los socialistas de seguir profundizando en los derechos de las personas, en este caso con las mujeres, que fue nuevamente refrendado en el 37 Congreso del PSOE.

El proceso para convertir esta propuesta en un anteproyecto de ley se ha realizado a partir del informe elaborado por un comité de expertos independientes y de las conclusiones que se elaboraron en la subcomisión parlamentaria creada en el Congreso de los Diputados, así como después de haber escuchado a la sociedad civil. Por lo tanto, búsqueda del consenso, diálogo y participación.

Tanto el informe de expertos como las conclusiones parlamentarias llegan a un mismo planteamiento: la necesidad de una nueva ley porque la actual genera inseguridad jurídica y permite abusos. A esto hay que añadir que la legislación actual no es homologable con la del resto de los países de nuestro entorno.

Todo lo que hasta ahora he expuesto quiere dejar claro que es una propuesta necesaria, que hay demanda social, que se ha realizado todo el procedimiento hasta llegar al anteproyecto con transparencia, a través del diálogo y con rigor y seriedad, que es un planteamiento coherente con la línea vanguardista que los socialistas hemos venido desplegando y que ha permitido avanzar en el reconocimiento de una mayor autonomía de las mujeres, en eliminar bolsas de discriminación y en progresar en la igualdad real entre mujeres y hombres, que nuestro país tiene necesariamente que adaptar la legislación a la del resto de los países avanzados y, por último, que debemos cumplir con las recomendaciones de múltiples organismos internacionales.

Lo que planteamos es que es necesario reconocer y garantizar el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo, protegiendo los derechos fundamentales de la mujer que solicita la intervención, en particular su derecho al libre desarrollo de su personalidad, a la vida, a la integridad física y moral, a la intimidad, a la libertad ideológica y a la no discriminación.

En definitiva estamos profundizando en derechos. Hablamos de derechos.